miércoles, 11 de agosto de 2010

Propuesta del Frente de Estudiantes Libertarios en el marco de una reforma universitaria

Que el sistema educacional universitario chileno se encuentra en crisis no es novedad para nadie. Así, la necesidad de una reforma total de éste aparece como un imperativo que, como estudiantes y parte de este sistema, debemos ser capaces de asumir y enfrentar. Mucho más aún cuando se prevé una postura desde el oficialismo de reformular este sistema que no sería más que una radicalización y perfeccionamiento de un modelo originado en dictadura y profundizado a través de las distintas reformas realizadas durante los veinte años de la Concertación.

Como FeL no podemos quedarnos fuera de esta discusión, he aquí entonces el documento donde se encuentran plasmadas nuestras nociones principales para una reforma que pretenda dar al sistema educacional un carácter verdaderamente público. Es por esto que creemos que el primer elemento que debe ser discutido es justamente aquello que entendemos como lo público. Posteriormente, presentaremos aquellos elementos constitutivos de este nuevo sistema educacional: La autonomía, el financiamiento universitario, el financiamiento estudiantil y el acceso.

Lo público

Como decíamos más arriba, nos parece elemental generar una noción concreta del carácter público de la universidad que aspiramos. Si bien es innegable la importancia que en un principio, dentro de esta definición, le compete al financiamiento estatal, nos interesa de sobremanera que ambos conceptos no se identifiquen, reduciendo lo público a lo estatal, sino que una vez definido aquello que es lo público, ver en el financiamiento estatal una de las partes de este concepto, parte fundamental, mas no suficiente. Ejemplo de lo anterior es que perfectamente, dado el bajísimo aporte basal que reciben las universidades estatales (la que más recibe es alrededor de un 19% de su presupuesto), más todas aquellas trabas que impiden entender la educación como un derecho que cualquier individuo en edad de estudiar pueda exigir, podríamos hablar de que existen hoy en chile universidades estatales que no son públicas.

En esta línea proponemos entender que una universidad es pública si y sólo si cumple con los siguientes requisitos: Autonomía, Democracia interna y Acceso irrestricto.

Autonomía: En aquella universidad que se entienda como pública no debe existir injerencia ni del Estado, ni del empresariado, ni de la iglesia ni de ningún grupo de interés en sus asuntos internos. Más adelante profundizaremos con respecto a este concepto y el alcance que tiene hacia dentro de la universidad.

Democracia interna: Es de vital importancia en la idea de una universidad pública, entender a ésta como una comunidad formada por y para los distintos estamentos que la componen. Es por esto mismo que nos parece que cada una de las decisiones tomadas debe tomar en cuenta a cada una de las personas que es parte de la comunidad universitaria. La elección de autoridades, planes de desarrollo, presupuestos, mallas curriculares, deben ser decisiones tomadas por la comunidad en su conjunto y no entre cuatro paredes.

Acceso irrestricto: No se le debe negar a nadie el derecho a la educación. Este es el rol que debe cumplir la universidad y que actualmente no cumple en absoluto, la educación no puede ser un privilegio como lo es hoy en día.


Autonomía Universitaria

La autonomía universitaria no es una idea nueva ni se aleja de lo que han sido dichas instituciones -las universidades- históricamente. Una definición de ésta no estaría completa si no reconociéramos las distintas posiciones que se han enfrentado a través de la historia, buscando maximizar o reducir las implicancias del concepto. Sin embargo, realizar una revisión detallada de la evolución del concepto desde el surgimiento de la universidad en el medioevo, pasando por la reforma de Córdoba y el Chile de la década del 30 y del 50 nos haría perder nuestro foco. Pensar en la idea de autonomía universitaria se justifica hoy debido a que esta idea quiere ser expulsada, al menos de hecho, de la universidad chilena, por quienes pretenden ajustar toda actividad universitaria y formación curricular a los vaivenes y designios del mercado o del gobierno de turno. Por el contrario, aquellos que entendemos que la universidad pública se define tanto en su propiedad como en sus fines, debemos oponer a esta lógica, la fuerza de la autonomía como engranaje de una universidad que satisfaga las necesidades de las mayorías antes que de los que buscan el lucro personal y corporativo.

Dicho lo anterior, y tal como ya lo habíamos presentado más arriba, entenderemos por autonomía, aquella capacidad de “cada establecimiento de educación superior a regirse por sí mismo, de conformidad con lo establecido en sus estatutos en todo lo concerniente al cumplimiento de sus finalidades y comprende la autonomía académica, económica y administrativa” . Es decir, en aquella universidad que se entienda como pública no debe existir injerencia ni del Estado, ni del empresariado, ni de la iglesia ni de ningún grupo de interés en sus asuntos internos.

La observación del pasado reciente nos permite decir que en Chile se ha orientado la formación universitaria hacia una búsqueda que prioriza las experiencias del mercado ocupacional, el estímulo a la competitividad entre las instituciones universitarias como propiciador de excelencia, y la búsqueda de eficiencia administrativa para un mejor uso de recursos y disminución de costos.
Según esta orientación, el objetivo ha sido promover el acercamiento de la Universidad con el sector productivo para aplicar rápidamente los conocimientos a la creación de bienes y servicios, situación que en Chile como país marcadamente neoliberal, se trataría de la gran empresa privada. La Universidad ha debido dejar atrás sus métodos de planificación institucional para orientarse, fundamentalmente, hacia los métodos del mercado. Como resulta lógico, los efectos de estas orientaciones han llevado a las universidades a una mayor dependencia de la empresa privada y el mercado, principalmente por medio de la búsqueda de recursos, pero además por la adecuación de sus currículos y enseñazas a las exigencias de éstas. El precio que se ha debido pagar por esta orientación, es el de abandonar toda la vida educacional a las necesidades empresariales; sobre elitizando la matrícula de las mejores universidades, elevando sin control el valor de los aranceles, abandonando cualquier línea investigativa que no responda a los gustos y necesidades de los grupos ideológicos de los directorios respectivos o de los empresarios patrocinadores. En pocas palabras, la educación superior está determinada por la rentabilidad que es capaz de generar, perdiendo su carácter educativo y convirtiéndose en un sector productivo más.

Según se cita, la LOCE considera tres dimensiones de la autonomía; económica, administrativa y académica. Siguiendo esto, nuestras reivindicaciones con respecto a la autonomía son:

1) La elección por parte de la comunidad Universitaria de sus propias autoridades.
2) Libertad de cátedra.
3) Designación de profesores por criterios puramente académicos.
4) Dirección y gobierno de la institución por sus propios órganos.
5) Realización y financiación de investigaciones sin importar su posible rentabilidad futura.
6) Auto aprobación y elaboración de planes y programas de estudio.
7) Auto aprobación y elaboración del presupuesto universitario.
8) Inviolabilidad de los recintos universitarios.

Así, se respetarían los principios de “No injerencia de ningún ente externo (Estado, Gobierno, Iglesia, Empresarios) en la definición de las políticas internas ni proyecto educacional de ninguna institución”, quedando esta facultad en las mismas comunidades educacionales. También se garantizaría la democratización interna de las mismas instituciones, aunque esta estructura debe estar en contacto directo con organismos de participación reales es decir, donde los distintos estamentos universitarios tengan una injerencia efectiva y no ficticia, como ha ocurrido con el Senado Universitario de la Universidad de Chile. Por último, esta autonomía debe tener un correlato con el financiamiento universitario, ya que éste no puede quedar a arbitrio del Estado ni de privados, los cuales inevitablemente perseguirán proteger sus intereses particulares, si no que debe depender de la comunidad y estar al servicio de las necesidades sociales.



Financiamiento institucional


El objetivo principal que cruza transversalmente nuestra propuesta de financiamiento es el fin del lucro. Con esto no nos referimos meramente a la restricción legal de la generación de lucro, sino que pretendemos centrar el enfoque hacia una perspectiva práctica que considere la educación no como un negocio sino como un derecho social, por lo tanto postulamos la eliminación de cualquier forma de lucro que se genere tanto de manera directa como indirecta con la educación. Propugnamos esto, pues en la actualidad y a pesar de las disposiciones legales, podemos ver en los hechos que una infinidad de instituciones de educación superior están generando lucro con la educación.

Reivindicaciones:

1) Haciendo el alcance necesario con respecto a que el AFI no es una forma de financiamiento a las instituciones, sino que a los estudiantes a modo de voucher, nos parece necesario agregar este punto acá, puesto que de todas formas son dineros que se suman a los fondos de la universidad, aunque sea de modo indirecto. De esta forma, postulamos el fin del Aporte Fiscal Indirecto (AFI), y el paso de estos recursos a un fondo de libre disposición para las universidades estatales.

2) Cambio en la ley de donaciones apuntando a un reparto más equitativo (ejemplo: creación de un fondo común) de los recursos y evitando el financiamiento indirecto por parte del Estado a proyectos generalmente ligados a la derecha política, sucediendo esto a través de la reducción de impuestos de los mismos dueños de las instituciones.


3) No a los convenios de desempeño como modalidad de asignación de recursos, pues implica una pérdida total de la autonomía y deja al arbitrio del gobierno de turno los proyectos de las instituciones educativas que merecerían ganar los dineros.

4) Fin al financiamiento estatal de cualquier institución con dueños privados.


5) Como objetivo final, financiamiento completo a través de fondos de libre disposición a todas las universidades estatales. De esta manera, se podrían mejorar las universidades estatales de regiones disminuyendo notoriamente la cantidad de estudiantes migrantes a la zona centro, lo que además permitiría impulsar zonas no pertenecientes a la Región Metropolitana y se garantizaría la gratuidad.


Financiamiento Estudiantil

Con respecto a este tema, nuestra postura apunta a conseguir la gratuidad como objetivo final en todo el sistema educacional chileno, pero entendemos que esto se conseguirá luego de conseguidos otros objetivos primero, al menos en las universidades privadas. Junto con esto, un eje central de nuestra propuesta es la desaparición de la lógica crediticia del sistema y financiamiento estudiantil.

Reivindicaciones:


1) Congelamiento real y nacional de los aranceles, y posterior reducción real de estos. En las universidades privadas esto apunta a que todas responden a Holdings o empresas que las utilizan según sus intereses corporativos. De esta manera el empresariado puede correr con el financiamiento de estas instituciones perfectamente y no habría excusas de desfinanciamiento.
2) Gratuidad en todas las universidades estatales

Acceso

Sobre el acceso a la educación superior, resulta útil advertir que actualmente existe una educación segmentada según la clase social a la que se dirige, y si bien resultaría un error generalizar de manera tajante, en términos globales se puede hablar de educación superior destinada a los estudiantes provenientes de colegios privados y familias más acaudaladas y otras instituciones; esto en tanto que preparan a los técnicos y profesionales de menor rango dentro de la lógica jerárquica del mercado.

Se debe tener en cuenta, además, que antes de la educación terciaria, en la educación pre-escolar, primaria y secundaria se cultivan las diferencias en rendimiento y acceso al conocimiento, sin contar las diferencias pre-existentes originadas por las diferencias propias de la sociedad de clases y vinculadas al segmento social al que se pertenece.

Es por lo mismo que al afrontar el problema de la educación superior en Chile, no debemos olvidar la persistencia de elementos anteriores que vician cualquier posibilidad de enfrentarlo realmente, debido justamente a la permanencia de una sociedad que margina y un sistema educacional dirigido a entregar una educación funcional a las orientaciones de reproducción/marginación.

Siguiendo el tono del documento que se presenta, resulta necesario plantear medidas que inmediatamente resulten conducentes a paliar las diferencias señaladas en el acceso a la universidad, sin embargo es debido reconocer que sin superar las trabas ya expuestas, se ve poco posible dar una respuesta efectiva a la educación segmentada. Nuestras propuestas en cuanto a acceso, entendidas como medidas inmediatas son:

1) Fin a la PSU y a cualquier otro tipo de prueba de acceso. En cuanto actúan como filtro de clase.

2) Acceso irrestricto, apuntando a superar el discurso meritocrático en el que se basa el criterio de las pruebas de selección y de la “superación individual”. Se trata de pasar de entender la educación como una “inversión” a entenderla como “derecho social e individual” y, en tanto derecho, como bien social en sí misma.

3) Apertura inmediata de cupos sociales, en cuanto se entiende que hay diferencias de origen que pueden equiparar el ingreso de estudiantes de los primeros quintiles. Se entiende esta medida dentro del momento actual, haciéndose innecesaria cuando ya se complete el fortalecimiento de un sistema educacional público.

Piñera y Lavín: ¿Por qué la “reforma” en educación superior vale hongo?

A grandes rasgos, intentan que la educación superior en Chile logre satisfacer en mejor medida las necesidades del actual modelo económico, profundizando para ello el modelo educativo heredado de la dictadura y la concertación.
En lo concreto… ¿Qué implica?
• Con la creación de un nuevo consejo en el que participan todas las instituciones de educación superior, desaparecen las pocas diferencias que existen entre lo que queda de universidad pública y las privadas.
• Se profundiza el autofinanciamiento en las universidades tradicionales, ya que los pocos recursos de libre disposición que el estado entrega, se convierten en fondos concursables que podrán ser adquiridos por cualquier institución.
• El crédito al que accedemos los estudiantes será más difícil de pagar. Existirá un fondo único similar al crédito con aval del estado, endeudándonos con la banca privada bajo condiciones más desfavorables que las actuales.
• Se fortalecen los vínculos universidad-empresa, ya que las carreras tendrán mallas más cortas y sus contenidos responderán a lo que el empresariado requiere para aumentar sus utilidades.
• Retrocedemos lo poco avanzado en democratización. Ahora con los gobiernos corporativos, miembros del empresariado y de los gobiernos de turno, tendrán participación directa en la definición de política universitaria, menoscabando la participación de la comunidad organizada.
¿Qué podemos hacer los estudiantes?
Dar la pelea y salir a la calle por una educación entendida como Derecho Social, por lo tanto gratuita y financiada con la riqueza que colectivamente el pueblo produce, autónoma del gobierno de turno y del empresariado, sin lucro, democrática y con la participación directa de las comunidades educativas y el movimiento popular organizado: en síntesis, es necesario luchar por una educación cuyo norte sean los intereses de las grandes mayorías.
¿Entre quiénes podemos construir esa alternativa?
Estudiantes, académicos, funcionarios y todos los que participan del proceso educativo son fundamentales, al igual que los trabajadores, pobladores y demás actores que componen la gran mayoría de este país. Esa educación nueva a la que aspiramos debe ser sentida y defendida por el movimiento popular en su conjunto.
Sin embargo, ciertos personajes en forma oportunista se pondrán en contra de las reformas de Piñera, a pesar de que mientras ellos eran gobierno su política educacional siguió la misma línea que la actual. Frente a la unidad vacía y poco sincera que proponen algunos parlamentarios “progresistas”, habrá que ir construyendo desde abajo y al calor de la lucha, la unidad real de los que día a día, sienten sobre sus hombros esa educación y modelo de vida impuesto por la minoría privilegiada de siempre.

¡¡Arriba los y las que Luchan!!

miércoles, 7 de julio de 2010

jueves, 13 de mayo de 2010

SOBRE EL PETITORIO CONFECH Y LAS MOVILIZACIONES

Resulta evidente que dentro del petitorio hecho por la CONFECH hay algunos puntos que debemos considerar como un paso adelante si lo contrastamos con la situación actual. En particular la reapertura del Fondo Único de Acreditación socioeconómica (FUAS) y el beneficio de 113.000 pesos, pese a ser insuficientes ante la magnitud de las necesidades generadas por causa del terremoto, claramente significan mejores condiciones que las actuales en la trágica situación que afecta a los compañeros de las zonas más afectadas por el terremoto.

Ahora bien, creemos que, como estudiantes comprometidos socialmente, debemos ir más allá y cuestionar el carácter privado que la reconstrucción ha tenido. Así mismo, cuestionar el vergonzoso negocio de aquellos empresarios que donando dinero logran la reducción de sus impuestos y presentarse ante la opinión pública como los benefactores del “Chile que se pone de pie” - qué mejor estrategia publicitaria!

Debemos considerar también que las medidas que se proponen por parte de la CONFECH son transitorias y responden la contingencia. Sin embargo no debemos pecar de ingenuos y creer que con acciones como el levantamiento de un petitorio basta: sabemos que hay leyes y reformas educativas en marcha por parte del gobierno de la derecha, todas tendientes a profundizar la mercantilización del sistema educativo. Y tenemos que hacerles frente.

Es en este contexto que este 12 de Mayo, miles de estudiantes hemos salido a la calle a manifestar, no sólo nuestro apoyo al petitorio originado en el CONFECH, sino también, para poner en el debate público problemas de fondo en la educación como, por ejemplo, la inquebrantable privatización de la ha sido objeto no sólo desde las últimas reformas propuestas por el gobierno de Piñera: la privatización de la educación es un fenómeno de larga duración que se inicia en los años ’80, se implementa a lo largo de los gobiernos de la Concertación y actualmente, sólo está siendo perfeccionada.

Nuestra propuesta como FEL es que debemos situarnos en el largo plazo y considerar que cada una de las acciones que como estudiantes emprendamos deben guiarnos hacia la (re)construcción de una educación igualitaria, justa, gratuita y autónoma que se haya liberado de ideas tales como que la educación es un negocio y que, por lo tanto, sería lógico mejorar y ampliar el actual sistema crediticio que cada día engorda a la banca.

El llamado a todos los que se comprometan es a organizarnos de manera permanente para lograr que movilizaciones como la del miércoles no sean un mero saludo a la bandera, debemos lograr que la manifestación de lo que queremos se transforme en un punto inicial en la creación de un estudiantado empoderado, que actúe convencido de que, como sujetos activos, debemos influir en los distintos ámbitos de la convivencia social, sin caer en separaciones que hacen distinción entre nuestra condición de personas, estudiantes, hijos de trabajadores. Es decir, reconocernos como una parte dentro las luchas del movimiento social y, en consecuencia, apoyar las luchas del movimiento social en su conjunto. Nuestra tarea, entonces, es integrar las distintas luchas para que no nos pasen gato por liebre, de nuevo, y pensar-actuar las movilizaciones de tal manera que se conviertan en un paso más dentro del proceso de acumulación de fuerza para llegar a los fines de una educación y sociedad mejores.


A CONSTRUIR DESDE ABAJO PODER ESTUDIANTIL,

¡ARRIBA LXS QUE LUCHAN!

miércoles, 12 de mayo de 2010